Desde 2008, se ha venido desarrollando un Taller de Artes Plásticas dirigido a un grupo de niños, adolescentes en el área de atención oncológica (cáncer), en el Hospital del Niño Morelense, en Cuernavaca, Morelos, bajo los auspicios del programa de Públicos específicos.
La finalidad del Taller es facilitarles un espacio y una serie de actividades que buscan sensibilizar, dar forma y sentido a sus experiencias respecto de la enfermedad, el dolor, la vida, la muerte y sus relaciones interpersonales, a partir del cuerpo y su representación en distintas técnicas plásticas, en coordinación con las psicólogas y voluntariado del hospital.
El arte tiene la función de complemento terapéutico, es decir, que permite a los participantes expresar y elaborar en el territorio simbólico de las imágenes y las formas, aquello que, generalmente, no tiene lugar ni palabras para comunicar a otros la situación que viven. Su cuerpo representa una experiencia contundente que les enfrenta al dolor, a la muerte y la vida, y que pone a prueba los vínculos familiares y sociales vulnerados.
Como parte fundamental del proyecto se realiza una bitácora que registra los cambios de l@s participantes, a continuación, reproducimos fragmentos de la misma:
“Daniela, casi no habla y cuando lo hace apenas se escucha y por ello necesita otros recursos de expresión y comunicación, el arte para ella ha sido de vital importancia. Después de operaciones donde se administran sedantes muy fuertes a los niños quedan inconscientes por un tiempo, para su recuperación se les administra un ansiolítico. Daniela estuvo internada una semana antes, en su caso, no fue necesario administrar el ansiolítico pues redujo la ansiedad en el momento que tuvo lápices, hojas y plastilina para trabajar.”
Contamos con la participación de la artísta visual Gela García, que laboraba en el Centro Cultural Infantil La vecindad y falleció recientemente, Gela mostró sus creaciones plásticas al respecto del tratamiento contra el cáncer por el que transitó durante más de seis años. Todos quedamos impactados por su testimonio, su convicción, fuerza y honestidad al respecto de la enfermedad, y de la utilización del arte como medio de expresión catártico y terapéutico.
Al cabo de varios meses de esfuerzo continuado, se logró concretar una tercera etapa en donde se rescata la necesidad de elaboración simbólica de los familiares de pacientes en tratamiento oncológico, a través de la plástica.
Tal propuesta tiene sustento en el hecho de que el cáncer y su tratamiento trastocan la vida de quien lo padece y de la gente que forma parte de su núcleo familiar y social. Los otros tienen la necesidad de elaborar sus fantasmas, miedos, dolores, frustraciones y esperanzas para apoyar al paciente en tratamiento.
Hoy recibí la dolorosa noticia del fallecimiento de Jose Antonio, pequeño de ocho años y de los primeros participantes del Taller que conocí hace poco más de un año, de quien me había encariñado, en principio, por su destreza y vigor al dibujar; su especialidad batallas en alta mar. A inicios del año presentó recaídas que implicaron repetidos internamientos, un progresivo debilitamiento y depresión anímica. Su madre, que siempre le acompañaba, participó dibujando ocasionalmente en el Taller, lucía siempre tranquila, paciente, optimista y amorosa con su hijo; es una gran pena pensar en el sufrimiento de ella y su padre. Hace una semana José Antonio realizó en el Taller un dibujo, probablemente el último, con muchas dificultades dibujó su casa y su familia: la casa tiene dos ventanas a la izquierda, una en el tejado donde asoma la chimenea que arroja humo. El personaje más pequeño (probablemente él) está dentro de la casa, coge la perilla de la puerta y no queda claro si para entrar o salir mientras los personajes más grandes están afuera con una gran flor al costado y un árbol tan grande como la casa cargado de frutos. Jose Antonio dibujaba mientras temblaba de frío y lloraba de dolor pues en ninguna postura lograba estar cómodo; aún así realizó éste dibujo. Descanse en paz.
Apuntes de bitácora:
“No siempre hay niños de oncología hospitalizados, Sólo el martes 16 pude estar con Diana y su mamá. Diana había estado dos semanas internada por una recaída en su tratamiento, se mostraba apática y agresiva pero cuando me vio entrar a su habitación saltó de gusto al ver cuentos y materiales de trabajo (acuarelas y plastilina). Leí para ella cuatro cuentos e hice cuatro dibujos en referencia a cada uno que ella pintó con mucho color; luego amasó plastilina para hacer una cadena de colores. Después de una hora cuarenta minutos estaba cansada y ahí cerramos la sesión. Una semana después me enteré de que falleció días después de trabajar juntos. No puedo olvidar el ánimo y el valor que mostraba su madre en cuanto a la recuperación de su hija, ojalá algún día pueda decirle cuánto lo siento”.
La retroalimentación de la dinámica con los padres fue observarnos entre nosotros, apoyarnos, especialmente a quien más necesitó ayuda en la situación más difícil, proponer, escuchar, seguir la propuesta más convincente, pensar positivamente, dejarse guiar, etc.
Las palabras o conceptos que propusieron son los siguientes: tristeza, dolor, alegría, inquietud, fortaleza, somos, vida, reflexión, unión y alegría.
Hubo seis frases propuestas por el grupo:
1.Somos
fortaleza, vida,
dolor y alegría.
2.Somos fortaleza y alegría,
dentro de la vida y el dolor.
3.El dolor y la inquietud nos hacen reflexionar
sobre nuestra fortaleza, alegría y ganas de vivir.
4.La unión nos da la fortaleza ante la tristeza y el dolor.
5.Nuestra unión en la tristeza y el dolor
nos dan fortaleza para la vida.
6.Somos fortaleza, vida y alegría ante la tristeza y el dolor







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