jueves 16 de septiembre de 2010

Mandalas:

Una poderosa herramienta para la resiliencia

Minerva Castelán
El proyecto Tiempo de Colores, inicia en 2006. Es una práctica que ha sido llevada a cabo con los pequeños hijos de las internas del CERESO Femenil Morelos, y con los jóvenes de 14 a 20 años del entonces Consejo Tutelar para Menores Infractores, hoy Centro Especializado Para la Ejecución de Medidas Privativas de Libertad para Adolescentes (CEMPLA) en Alpuyeca, Morelos; en una casa-Hogar de la Asociación Civil “Amor y Gozo en Acción”, donde se atiende a mujeres de 14 a 70 años con  diversos tipos de discapacidad mental, en el municipio de Emiliano Zapata. Actualmente, en 2010 continúa en el CEMPLA de Alpuyeca  y ha iniciado  con adolescentes y niños silentes (discapacidad auditiva) de 10 a 16 años en “Nuestras Manos Hablan, A.C.” en el CAM de Palmira en Cuernavaca.
Mandala significa simplemente círculo en la India, pero el término se refiere no solo la forma geométrica, sino al patrón básico estructural de todas las formas de la creación. El arte como forma de vida, el arte como ritual, el arte como celebración de la naturaleza,  el arte como  armonía en todo y el arte como búsqueda de la conciencia universal, contenido en un dibujo circular.
Uno de los ejercicios realizados en el taller Tiempo de Colores con los jóvenes del Tutelar (hoy  CEMPLA) ha sido la elaboración de  mandalas. He incluido la elaboración de mandalas en mis clases de arte en escuelas particulares, con  adolescentes de secundaria y preparatoria, desde hace varios años. Aunque siempre ha sido una práctica novedosa y bella, no había pasado de ser eso.
Con los pequeños hijos de las internas del CERESO hicimos mandalas, empezando con un sticker circular, y pidiendo que lo pusieran en el centro, para de ahí partir y seguir con formas con lápices de colores, con pintura dactilar, con pinceles. Estaban contentos con sus creaciones circulares, y  aún siendo tan pequeñitos, sabían qué era un mandala y se beneficiaron con su práctica.
En el Tutelar fue diferente, toda una revelación.  No les mostré ninguna imagen de mandalas; pues aunque tengo libros y presentaciones sobre el tema, sé que si ven algo tienden a copiarlo, así que sólo expliqué que era un círculo, como nuestro iris, el calendario azteca; que estaba presente en imágenes de muchas culturas y dije algo muy firme: Tienes que empezar en el centro.                
Y ahí empezó la aventura. Todo un viaje, al interior de su ser. Todo un reto, escapadas a los lados, y regresadas al centro, a SU centro, representado ahí, en un trozo de papel. Los típicos “no voy a poder”, “no puedo” cuando pedí que los trazos fueran a mano libre, sin compás, sin regla. Y sin notarlo ellos, fueron recogiendo pedacitos de su alma fragmentada, fueron reconectándose, reconciliándose con su ser, se concentraban tanto que había momentos de silencio tan sospechosos, que los custodios acudían a ver “qué pasaba”, porque no era normal tanto silencio.
Fueron internándose en su lado oscuro, transmutándolo en un centro de luz, color y energía, de armonía y totalidad. Trabajaron en medio pliego de cartulina, con lápices de color y todo su ser como única herramienta.  Y  comenzaron a ver los hermosos resultados. La geometría sagrada plasmada frente a sus ojos, hecha por ellos.
Cabe decir que se han vuelto expertos, asiduos a la práctica del mandala. Tanto, que cuando ha habido peleas, conflictos al interior, solitos comienzan a pedirme dibujar mandalas. Es una práctica cotidiana, la realización de un mandala en los habitantes del CEMPLA.
En cuanto a la difusión del Proyecto,  con la publicación del Calendario de Mandalas 2009, editado por el Instituto de Cultura de Morelos,  se logró un gran impacto social; las jóvenes  elaboraron los textos en un Taller de “Mujer, escribir cambia tu vida” que les repliqué al interior del CEMPLA  y los mandalas dibujados `por jóvenes hombres y mujeres, ya que a través  de su arte, desde su lugar sin acceso directo al resto de la sociedad, los jóvenes artistas abrieron su alma a quien la quisiera escuchar.
Pudieron ver una prueba consistente y  y sólida de que el hacer de su imaginación y sus manos tenía un lugar en el mundo. Sobra decir que fue esto néctar, medicina para alguien como ellos, con la autoestima débil y asustadiza. En la sociedad morelense y nacional, el calendario fue celebrado, gustado y aplaudido por  todos  los que lo vieron, lo admiraron y  lo utilizaron como una magnífica obra de arte utilitario.
En  la Casa–Hogar “Amor y Gozo en Acción, A.C.”  los mandalas también fueron una gran  experiencia. La discapacidad mental que presentan las mujeres  que habitan ahí varía, algunas padecen esquizofrenia, unas están más, otras menos conscientes, pero todas trabajaron también diversos temas con variados materiales plásticos. El mandala les llamó mucho la atención, primero hicieron uno fotocopiado, y fue interesante ver la elección de los colores, la meditación en que las sumergió esta práctica. Después hicieron uno con pintura dactilar; y fue curioso observar el trabajo minucioso que con sus dedos realizaron para lograr su mandala, ir descubriendo su centro, su armonía. Incluso las mujeres que pocas veces participaban o las más afectadas por su enfermedad realizaron sus mandalas contentas, satisfechas.
Debemos pues, aprovechar el poder sanador del arte, quitarle el ropaje de “exclusivo” e integrarlo, como la gran herramienta liberadora que es, y si como siempre resultamos una sociedad que imita, tomemos pues ejemplo de países del  primer mundo,   en los que la práctica del arte en cualquier situación de vida vulnerable es ya hace muchos años, un ejercicio constante que responde a las necesidades y derechos de estos sectores de la población.


RESILIENCIA
Resistencia a la adversidad, capacidad del ser humano para sobreponerse a tragedias, períodos de dolor emocional o traumas, superándolos y transformándolos, sin que la vida quede truncada por ello.

1 comentarios:

  1. Gracias por compartirnos tus experiencias y las de tus alumnos.
    El arte si es por mucho "sanador" del alma del ser humano.
    Creo que vale la pena intentar imitar lo que ustedes han logrado despertar en esos jóvenes y mujeres.

    Mucha suerte y que Dios les siga bendiciendo su labor y esfuerzo.

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