jueves 16 de septiembre de 2010
Mente grande en cuerpo chico
Las personas de talla baja se enfrentan, toda su vida, con la discriminación social y la falta de espacios físicos
adecuados a su estatura
La discriminación hacia otras personas es un problema muy grave en nuestros días y sobre todo, en nuestro País.
Somos una sociedad que en pleno siglo XXI no ha sabido dar oportunidades y espacios de trabajo, convivencia y sobre todo respeto a los que tienen diferencias con el resto de la población tales como las preferencias sexuales de la población homosexual; o quienes presentan alguna limitación física; o tienen diferente color de la piel y hasta por la estatura de las personas.
La acondroplasia es el nombre que se le da a una enfermedad genética que predispone a que una persona no desarrolle una talla más allá de 1.50 mt.
Las personas de talla baja se enfrentan toda su vida con la discriminación social y a la falta de espacios físicos adecuados a su estatura.
En México no hemos sabido educar a las nuevas generaciones de mexicanos para que aprendan a convivir y respetar a todos sus semejantes.
Según datos de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHMorelos), en México son víctimas de la discriminación entre 10 y 15 mil personas a causa de su talla baja.
Las personas que nacen con acondroplasia están limitados en el crecimiento óseo de su cuerpo, pero de ninguna manera lo están en sus capacidades mentales y físicas. Por el contrario, las personas de talla baja han demostrado su gran capacidad para vencer los obstáculos sociales y culturales que les impone la mal informada sociedad mexicana.
La CDH Morelos y la Asociación Gente Pequeña organizan el Primer Foro Gente Pequeña con la intención de contar con el apoyo y participación de empresarios, líderes sociales, sociólogos, psicólogos, ortopedistas, médicos rehabilitadores, genetistas y el Gobierno del Estado, a fin de unir esfuerzos y brindar mayores recursos y oportunidades para las personas de talla baja.
Pero todos estos esfuerzos serán inútiles sin la conciencia clara y respetuosa de cada mexicano que se manifieste en contra de cualquier tipo de discriminación.
Tenemos que participar en las iniciativas de educación y cultura que rompan con las barreras prejuiciosas que nos atan a una idiosincrasia de la época medieval. Debemos evolucionar como sociedad en todos los campos para convertirnos en una sociedad evolucionada, respetuosa e incluyente del siglo XXI.
Etiquetas:
derechos humanos,
discapacidad,
discriminación,
No. 4 Julio-Agosto 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada