jueves 16 de septiembre de 2010

Relato

Mi abuela Lupita
Alicia Valencia Reyes
Yo tuve una abuela de estatura menudita que cosía en una máquina de mano las heridas de la vida. Zurcía con una aguja de canevá los dolores del alma. Borraba con la palma de su mano las lágrimas y nos consolaba con su palabra.
La casa de la abuela tenía un solo cuarto, grande y una cocina pequeña y chaparrita donde los mayores sólo podían estar sentados. En el cuarto se guardaban el maíz de la cosecha. Mi abuelo hacía montañas con las mazorcas y sobre ellas tendía unos costales para que los nietos durmiéramos. Me recuerdo de niña despertando en la mañana, con el cuerpo adolorido y mi rostro tatuado con los granos de maíz.
Sobre la chimenea de la cocina un metate y un canasto aguardaban los brazos de la abuela; pasaba suavemente la mano del metate por la masa, tomaba una bolita, y de las palmas de su mano se desprendía una tortilla  que extendía en el lomo del comal, luego la recogía con la panza infladita y la  guardaba en el canasto. En un costado del comal una cazuela diminuta como de juguete chillaba todo el día, en ella la abuela cocinaba para todos; igual hacia chilaquiles al tío Rafa, un chile con queso a mi tía Mary o frijoles con huevo que tanto me gustaban. Siempre me he preguntado cómo salía tanta comida de esa cazuelita.
A un costado de la casa un frondoso árbol de guamúchil nos daba sus vainas cada año. Una enredadera de floripondio vivía abrazada al tronco del árbol como eterna amante. Sus ramas eran tan gruesas que  se convirtieron en asientos de un vehículo que nos llevaba horas por el mundo. Sus flores las usábamos como trompetillas que anunciaban la llegada o bajada de algún pasajero. En esa rama me nacieron mis ganas de andar.
En el solar de la casa de la abuela los timbiriches brotaban entre las hojas puntiagudas y filosas como mitades de corazón enrojecidos por el sol. Tendida sobre la tierra fresca, bajo un cielo que se asomaba coqueto entre las ramas de los árboles, saboreaba aquella fruta hasta que la boca me sangraba. Luego dormía mientras el aire susurraba en mi oído, contándome la historia del día.

Foto y dibujo de Marisela Figueroa

1 comentarios:

  1. Hola:

    Necesito por favor comunicarme con Marisela Figueroa, muchas gracias

    Romina Leticia Millán F.
    Bibliotecóloga Comunicaciones Internas
    BCN, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
    Fonos: (32) 2263933 - (2) 2701700 anexo 3933
    Fax: (32) 2263962
    http://ligasmayores.bcn.cl

    ResponderSuprimir